domingo, 20 de marzo de 2011

Un verdadero monstruo

Un verdadero monstruo
Por Agustina Ivonne Iansilevich

Si hoy me solicitaran que introduzca a alguien por primera vez en el mundo del manga y del anime, el cual a lo largo de estos últimos tiempos ha ingresado de manera persistente a nuestro país, no me costaría en lo más mínimo decidir qué serie recomendarle. Si se tratara de un preadolescente, probablemente le sugeriría algo de acción (como Naruto, de Masashi Kishimoto). Si se tratara de un adolescente o de un joven adulto, mi consejo apuntaría hacia una mezcla de suspenso y acción (podría ser Death Note de Tsugumi Ōba, acompañado del aporte artístico de Takeshi Obata). Pero, si me dijeran que debo recomendar algo a quien por primera vez siente interés en el género y está buscando una historia más consistente y profunda, se me viene un nombre específico a la cabeza: Naoki Urasawa.
En lo que es el mercado no especializado de animé en Argentina, usualmente se habla de los grandes tanques de Japón (Akira; NeoGenesis Evangelion; por lo general la obra de Hayao Miyazaki), de los cuales muchos -como todo gran clásico- ya tienen sus años. Pero me he referido como recomendación a la obra de Urasawa sin que esta sea tan conocida fuera del medio como los anteriormente mencionados, porque presenta una gran fusión de cualidades que la hace brillante y produce el efecto que todo artista espera de sus trabajos: mientras uno la ojea surge el deseo de saber más al respecto y de seguir leyendo. Es, básicamente, profunda y entretenida.
Hoy día se lo conoce mayormente como un autor de thrillers por su gran manejo del suspenso. Su primer trabajo con el cual obtuvo gran reconocimiento, en el año 1986, fue el manga deportivo Yawara!, una serie sobre una yudoca en la cual comenzarían a delinearse los principales rasgos de su obra: personajes bien definidos y trabajados y una gran comprensión de la naturaleza de las relaciones humanas.
Otro rasgo definitivo sería, entonces, su particular estilo artístico. Lejos del clásico modelo con el que, habitualmente, se reconoce al manga, los personajes de Urasawa tienen un aspecto más crudo y realista. Cada personaje tiene un tipo de cara y complexión corporal diferentes que lo vuelve más único y cercano a la realidad. Es allí en donde el gran trabajo visual refuerza el mensaje que la historia intenta trasmitir: no necesitamos una narración interna de lo que está sintiendo el personaje durante una determinada situación, ya que lo vemos plasmado en su rostro, en su misma pose.
Esto acercaría más el manga a una película en la cual uno tiene la suerte de ver a un gran actor trasmitir las didascalias del guión mediante un simple gesto, aún cuando se indique un prolongado silencio.
Luego de Yawara!, Urasawa participó como dibujante en varios proyectos conjuntos (notablemente Master Keaton), y pasaría un tiempo antes de que surgiera la obra que terminaría definiéndolo como autor y se convertiría en su trabajo más famoso. Hablo sin duda de Monster. Aquí, todos los elementos que hacen a la obra de Urasawa terminan por concretarse magistralmente.
La historia comienza en 1986, cuando el Dr. Kenzo Tenma (un neurocirujano japonés que se halla residiendo en Düsseldorf, Alemania), tras la muerte de un paciente -al cual le ordenaron abandonar en pos de ir a atender a un importante político-, el médico decide ignorar las nuevas órdenes de su jefe y salvar a otro paciente, un niño que fue herido durante el asesinato de sus padres adoptivos, en vez de salvar al alcalde de Düsseldorf. Eso, obviamente, causa una debacle en la vida de Tenma en el momento en el que el alcalde muere en la mesa de operaciones; pero el doctor aún cree haber tomado la decisión éticamente correcta. Eso, sin embargo, no será suficiente pues, para su horror, Tenma descubre posteriormente que el niño a quien salvó resulta ser un peligroso asesino serial. El buen doctor casi termina siendo el responsable por la existencia de semejante monstruo. De ahí en más la trama se torna vertiginosa mediante un laberinto en el cual las múltiples capas de verdades se superponen, entretanto el doctor Tenma toma la decisión de ser quien asumirá la responsabilidad de encontrar al niño (llamado Johan) y de matarlo. Así, mientras vamos siguiendo la historia, nos vamos poniendo al tanto del complicado rompecabezas que constituye el pasado de Johan, en el cual cada personaje que aparece enriquece el relato de modos inesperados hasta para el lector mas sagaz, entretanto nos dejamos absorber por una obra de suspenso magistralmente manejada de principio a fin, en donde cada pieza es esencial. Básicamente, si he hablado de un rompecabezas, sería aún más preciso definirlo como uno en el que, lo que se lee al terminar de armarlo, sea una adivinanza.
Al mismo tiempo que escribía Monster Urasawa también trabajaba en otra obra digna de su nombre, el manga 20th Century Boys. En este último podemos apreciar una trama que atraviesa varias décadas, partiendo del año 1997, en el cual se incluye un misterioso culto que, por razones desconocidas, parece estar relacionado con los juegos de la infancia de los protagonistas. Otra vez nos encontramos con una obra muy humana donde lo que permite formar un vínculo con los personajes es lo natural de sus accionares y sus reacciones ante una situación que los supera ampliamente.
El manga fue adaptado como una trilogía de películas (una de las más costosas en la historia de Japón, contando con un casting de trecientas personas), la cual sigue con tanta fidelidad a la obra original que ha sido criticada por ser extremadamente difícil de seguir si no se ha leído el manga en cuestión, a razón de relegar forzosamente personajes importantes a roles más pequeños.
Su siguiente obra, digna también de notoriedad, consiste en una reescritura realista de aquella vieja obra padre y madre del anime contemporáneo, conocida en estos pagos como Astro Boy, que tiene el honor de haber sido el primer anime y escrito, además, por el mismísimo dios del manga, Osamu Tezuka. Este manga, llamado PLUTO, que comenzó a serializarse en 2003 en la revista Big Comic Original de Shogakukan, está basado en lo que se considera como una de las mejores historias de Astro Boy, conocida como “Chijō saidai no ROBOTTO” (El mayor robot en la Tierra) aunque, curiosamente, es aconsejable leer PLUTO sin ver aquello primero, por el simple hecho que el destino de varios personajes permanece así siendo un misterio. Es una obra recomendable aún para aquellos que resienten del tradicional Astro Boy, e incluso para los que lo añoren, estando magistralmente escrito en una obra de ciencia ficción que lograría emocionar al mismo Isaac Asimov, del cual se toman las Tres Leyes de la Robótica y, en un nivel más profundo, la reflexión acerca de lo que divide a las máquinas de los hombres (tema altamente interesante y relevante en caso de que uno esté enterado de los últimos avances en inteligencia artificial), y que es fundamentalmente, lo que nos hace humanos.
Urasawa recupera la esencia original de Astro Boy por medio de esos planteos recordando los aspectos más oscuros de la obra original de Tezuka, los cuales fueron diluidos en la más famosa adaptación animada, en pos de apelar a un público más joven.
Actualmente Urasawa se encuentra trabajando en su más reciente obra Billy Bat, en donde cuenta la historia de Kevin Yamagata, un artista de cómics hijo de inmigrantes japoneses que residían en California durante los años 20. Tras acabar la Segunda Guerra Mundial, período durante el cual es empleado como interprete para las fuerzas aliadas en Japón, regresa a los Estados Unidos, donde se dedicará a trabajar como artista de cómics. Para el año 1949 su cómic “Billy Bat” (en el cual cuenta la vida de un detective privado que vive en un mundo poblado por animales) ya es enormemente popular pero, tras un incidente, se da cuenta de que existiría la posibilidad de que su obra haya sido creada plagiando inconscientemente un manga que vio durante su estancia en Japón. Resuelto a averiguar esto, decide viajar con la intención de investigar más al respecto, tarea que no le será sencilla en el complicado Japón de la post-guerra.
Tan prometedor como sus antecesores, e incluyendo los elementos que ya han hecho de su obra un clásico moderno, Urasawa nos introduce nuevamente a un thriller en el cual personajes realistas y giros inesperados a lo largo de la trama son trabajados con gran habilidad y con una alta calidad gráfica.
Remitiéndonos a los hechos, los últimos años ha permitido un flujo moderado pero constante de manga y anime en la Argentina, aumentando también la variedad y calidad de los mismos. Y aún más, en la era de la Internet, el acceso a estos ha dejado de ser restringido, aún para el material menos conocido. La buena noticia es que el trabajo de Naoki Urasawa ha logrado comenzar a cruzar, también, el puente transcontinental por medio de la trasmisión de Monster en Cityvibe y, más aún, tras el anuncio de LARP Editores al respecto de su intención de empezar a editar dicho manga durante el mes de abril del corriente año. Esto último sería en sí una gran oportunidad para el público adulto, ya sea para quienes decidan tomar por primera vez en la oportunidad de aventurarse en el mundo del manga, o para el lector experimentado que quiera disfrutar de una gran obra que une, íntegramente, todos los buenos aspectos del suspenso, el drama humano, la ambientación histórica y, muy fundamentalmente, las historias bien contadas a lo largo de su trama.

2 comentarios:

  1. Muy buen artículo, y me alegra que no hayas hablado del webmanga ese "NO NO" :D

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